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Pelicula Cristiana, La Historia De Ruth

"Salmón engendró de Rahab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí. Isaí engendró al rey David, y el rey David engendró a Salomón de la que fue mujer de Urías.". Mateo 1:5,6



Moabita, heroína del libro que lleva su nombre. En su primer matrimonio fue la esposa de Mahlón, hijo de Elimelec y NOEMÍ, israelitas que habitaban en MOAB. Cuando murió Elimelec y sus dos hijos, Mahlón y Quelión, Noemí insiste en volver sola a su tierra, pero Rut también insiste en acompañarle. Sus palabras: "Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios", confirmaron su decisión. Así llegó a BELÉN.

Durante la siega de la cebada, Rut llega a espigar en los campos de BOOZ, pariente de Elimelec, pero no sin antes tener el consentimiento de Noemí. Logra la atención de Booz por lo bien que otros hablan de ella, pero también por su condición de buena trabajadora. Siguiendo las instrucciones de Noemí, Rut entró a la era donde Booz dormía después de haber comido y bebido, para apelar al pariente de su esposo difunto, "descubriéndole los pies". Cuando el pariente más cercano renunció a sus derechos y responsabilidades ante la viuda, Booz la tomó por esposa según la ley de LEVIRATO (Lv 25.5-10). Su primogénito se llamó Obed, abuelo de David, y de esta manera, aunque era gentil, Rut mereció un lugar en la GENEALOGÍA del Mesías (Mt 1.5, 6).

El propósito principal del libro de Rut es informar respecto de los antecesores inmediatos de David, el más grande de los reyes de Israel, de cuyo linaje debía venir el Mesías. Cristo ha de ser finalmente el gobernante del reino de Israel según el espíritu, el dirigente de la teocracia eterna. Cristo habló de su reino como el reino de los cielos, para distinguirlo de los reinos de este mundo presente. El libro de Rut proporciona, pues, un eslabón alentador en la narración inspirada del reino que Cristo vino a establecer. Finalmente el relato está repleto de ejemplos notables de fe, piedad, humildad, laboriosidad y bondad reveladas en los sucesos de la vida diaria. Así tenemos en la historia de Rut, no sólo una joya encantadora de la literatura hebrea, sino también un comentario importante sobre una parte de la genealogía de Cristo (ver Mat. 1: 4-6).